“...De vez en cuando la vida
nos besa en la boca
y a colores se despliega
como un atlas,
nos pasea por las calles
en volandas,
y nos sentimos en buenas manos...”
Joan Manuel Serrat
Justamente eso, es lo que me ocurrió este pasado finde.
En la anterior entrada jugué a hacerme la misteriosa:-)
No hay misterio alguno.
El viernes pasado me fui a Barcelona.
A ver en concierto a...
BRUCE SPRINSTEEN.
Podría deciros que efectivamente el Boss, con una “Fender” entre las manos, es y será indiscutiblemente el “jefe” sobre un escenario. Podría contaros la indescriptible sensación que produce ver a alguien que aun siéndolo todo en la música, sin nada que demostrar, se entrega al mil por mil a un público conquistado de mano.
Podría intentar describiros la inmensa energía que derrocha este hombre con más de 62 años a sus espaldas y una voz, piernas y corazón de veiteañero. Tener palabras para transmitiros su facilidad para contagiar entusiasmo, para meterte la música dentro, para hacerte saltar y corear sus letras como una posesa. La humanidad envolvente que trasciende en cada uno de sus gestos, lo entrañable y paciente que fue con pequeños y grandes -se lo comían al menor descuido- Su calor, fuerza, su encantador gamberrismo.
Os podría contar que echamos de menos el saxo de Clarence Clemons fallecido el pasado junio y conocimos a Jake, su sobrino y sustituto. Patti Scialfa, su mujer, se quedó en casa con los niños:-) y en lugar de la “E STREET BAND”, que suele acompañarle, tocó su versión ampliada. Una sección de viento de cinco músicos, tres coristas, percusionistas y la violinista Soozie Tyrell.
Bruce Spreenteen, no es un músico para escuchar sentado, no. Es un predicador guitarra en mano que te abduce, que te hace sentir y vibrar cada nota, transformándote por unas horas en una especie de negra gospel/rockera, que finalmente grita alucinada... ¡¡AMÉN!! :-)
Pero no, no es esto lo que quería contaros...
Veréis, habitualmente son los padres los que ayudan a cumplir los sueños a sus hijos. A veces es al revés. Esta vez, para mi fue al revés... Hace años que quería vivir lo que viví el viernes 18 de mayo, he estado a punto en dos ocasiones, no pudo ser. No sé como serán vuestras vidas, la mía es una filigrana de constantes carreras sobre un fino alambre que recorro cada día tras un reloj impenitente. Sinceramente, por mi misma, nunca hubiera sido capaz de cerrar los ojos y así de pronto, cruzar el país e irme. Jamás hubiera sucedido esto, si mi hija y mi hermano, no hubieran urdido a mis espaldas el mágico plan que lo hizo posible. Esto es en realidad lo quería contaros...
Hay mil cosas que a priori parecen imposibles,
únicamente por eso...
¡¡ Porque jamás intentamos hacerlas posibles !!
Fue mágico ver y escuchar al Boss, pero esto, sólo fue una parte de la magia de esos días... Recorrer Barcelona con tu hermano, hablando de lo humano y divino después de años sin poder hacerlo a solas, fue mágico. Que suene el móvil y escuches al otro lado -soy CLÍDICE, nos vemos en unos minutos en el concierto- verla, abrazarla y al instante de conocerla hablar como amigas de toda la vida, fue mágico. Que "otro Bruce" llegue, después de pasarse 19 horas en avión, te pasee, te explique lleno de ganas cada piedra de “La catedral del mar”, te lleve a lugares increíblemente bonitos, mostrándote cada precioso rincón de Barcelona, fue mágico...
Caminar sin parar montones de kms durante días ( no sabéis lo que es ir con un escalador cachas, que olvidó que sólo soy una pobre mortal :-) con un esguince en un pie, a penas dolerme y enterarme que lo tenía a la vuelta, fue mágico. Disfrutar cada segundo, cada instante, no dejar de hablar durante días y quedarme sin voz, justo al llegar a casa, fue mágico...para los de mi casa:-)
Esto es lo que de verdad quería contaros...
El pasado finde la vida, me pegó...
un besazo en los labios que duró...
¡¡ Cuatro días !!:-)
Un beso







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